“Entre las novedades de esta edición del Rototom destaca una gran carpa azul. ¡Un verdadero y propio circo! ¿Quién habrá dentro? Contiene la “Cañamería”, o mejor dicho un verdadero y propio museo de obras de arte y objetos de uso cotidiano realizados con cáñamo. Vamos a encontrarnos con el artista Miguel Trillo Muñoz –nacido en Madrid el 9 de enero de 1957, actualmente reside en Albocàsser (Castelló) – que es la misma persona que ha creado estas instalaciones.”
“Desde hace 30 años siempre he trabajado el cáñamo con mis manos –dice Muñoz – los filamentos son particularmente maleables. Desde siempre el hombre ha utilizado las cuerdas para todo tipo de uso. Basta pensar en los navegadores que desde hace siglos lo aprovechan en sus embarcaciones. Utilizo cuerdas bastante finas para las “ondulaciones” en mis esculturas, no conseguiría hacer detalles pequeños con la cuerda más gruesa. Cada una de mis obras es para mí un recorrido natural, es mi hijo.”
“Al principio era fotógrafo, elaboraba imágenes. Ahora he evolucionado con estas esculturas”. Le preguntamos si es difícil separarse de una escultura suya en el momento de la venta: “Estoy medio feliz y medio triste, pero soy un artista. La venta, junto a la separación de la propia creación –comenta Muñoz – es el proceso inevitable que un artista debe seguir, vivimos del arte. Cuando la gente sonríe viendo mis esculturas me provoca una emoción muy gratificante, si no lo hiciera sería para mí también una pérdida”. Entre sus obras nos llama la atención un medio busto de soldado sarraceno, es una lámpara realizada durante 6 meses de trabajo duro.”
“Cuando se enciende la luz, la obra cambia completamente su forma y sus colores. No os queda otra que acercaros a la “Cañamería” para contemplar las creaciones de Miguel Trillo Muñoz y charlar un rato con el artista del cáñamo, invitado especial del Rototom.”
Ivan Vadori | Traducción de Laura Castillo
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