La cuarta noche del festival será recordada por un extraordinario concierto del gran artista italiano Alborosie ante un público entregado: un conjunto de emociones y un momento probablemente único e irrepetible, como seguramente es su vibrante canción de Rototom free, acopañado por
todo el público. El breve discurso de Alborosie ha expresado perfectamente
lo que está sucediendo. Sin embargo, todo el Rototom Sunsplash todavía
está libre y, a pesar de todo, conserva inalterable su espíritu acogiendo
a la multitud con una sonrisa en el rostro.
Vayamos por orden. El inicio de la noche en el Main Stage corrió a cargo
de Train To Roots, de Cerdeña, con un excelente set al servicio del roots
& cultura más genuino. Con la división del escenario en blanco y sassari,
son una gloriosa banda de roots reggae y proponen a lo grande las
canciones de sus dos primeros discos, además de alguna novedad que formará
parte del nuevo trabajo, como It’s not a crime, dedicada al exilio del
Rototom Sunsplash, y Shame. La formación cuenta con un nuevo cantante,
Rootsman I, y los últimos cambios los lleva al escenario por DJ Tubet y
por Jacob y Lollo, de Mellow Mood. Las numerosas banderas de Cerdeña que
ondeaban demuestre el hecho de que muchas personas han venido a España
desde la gran isla para apoyar al grupo más representativo de una escena
en contínuo crecimiento.
Después de Train To Roots es el turno de Ras Charmer, que con su escaso
set al más puro estilo Bobo sing-jay, da la bienvenida a Ginjah. Una larga
y, quizás, demasiado pomposa introducción, precede la entrada al escenario
del cantante jamaicano. A pesar de que Ginjah está viviendo un buen
momento, plasmado en su último CD, Never lost my way, su espectáculo no
nos pareció muy excitante: las canciones son demasiados largas y
estuvieron interrumpidas por torpes intentos de involucrar al público. El
público se dio cuenta que faltaba sustancia y se cansó muy rápido. Cuando
un último intento de reconducir la situación también falló, la banda se
cansó y, por lo tanto, no se puede hacer nada para recuperarlo.
Por suerte pensamos en Alborosie de forma superlativa, que fue capaz de
convertir la noche en inolvidable: su actuación fue completísima y sus
éxitos se sucedieron uno detrás de otro sin descanso. Herbalist llegó
después de las primeras canciones, y estuvo acompañada por numerosas
banderas rojas, amarillas y verdes ondeando al viento. Albo guió a su
Shengen Clan como un fuera de serie. En particular, el batería hacía sonar
como un loco sus tambores, elevando al máximo los ritmos y poniéndose de
pié sobre los tambores para diversión del resto de compañeros de banda y
del público asistente. Betta than me, Waan the herb, Rastafari anthem y
Operation Uppsula se sucedieron de forma mágica. Hubo incluso tiempo para
rendir tributo a Bob Marley con una bella versión de Redemption song,
seguida de One love. Los dos tecladistas de Shengen accedieron a tocar
algunos acordes de blues. La gentil I Eye abrió el concierto con lagunas
de sus canciones, como Mama she don’t like you, y tuvo un final explosivo
con Kingston Town. Alborosie se lleva de nosotros una matrícula de honor,
y se hubiera llevado muchos elogios si nos hubiese regalado también la
canción Blessings, ausente en el cartel…
Lun largo y apasionante concierto del Rey del Rai, Khaled, sirvió para
finalizar la noche: este veterano del sonido Wolrd Music en clave
norteafricana estuvo relajado y sonriente detrás del micrófono sobre el
que se podía ver la bandera de Algeria. En su música, los ritmos del
Maghreb se funden poco a poco con ecos reggae y funky entre los grandes
bailes del público. El batería mostró su bravura con un fantástico solo de
percusión norteafricana, mientras que el otro instrumento tradicional es
el mandolino, que produce sonidos muy evocadores. Estos ritmos enérgicos,
aunque relajados, son ideales para dejarse ir después de la tensión
positiva creada por la actuación de Alborosie. Khaleb lo dio todo con sus
canciones y sus bailes, y se pudo comprobar la bella atmósfera que había
en las primeras filas, donde muchos de sus incondicionales no dejaron de
cantar y bailar sus canciones. Las inolvidables Didi y Aicha concluyeron
un bellísimo concierto en perfecta harmonía con nuestro festival.



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